Algunos escritos personales de distintas épocas. José Mario Vidal

1.10.04

Un soneto de Petrarca

(REFLEXIONES NOCTURNAS SOBRE UN SONETO DE PETRARCA)

Estimados amigos: hoy - ya tarde- me he entusiasmado con un SONETO de FRANCESCO PETRARCA. Es el siguiente:

*****************
Si el ciego afán que al corazón destruye
contando el tiempo no me ha confundido
advierto, mientras hablo, cómo huye
el que a mí y al favor fue prometido.

¿Qué sombra cruel en malograr influye
la semilla del fruto apetecido?
¿Qué muro el paso hacia la espiga obstruye?
¿De qué fiera, en mi ovil, oigo el rugido?

¡Ay, triste!, no lo sé, mas se me alcanza
que, para más doliente hacer mi vida
el amor me condujo a la esperanza.

Y a mi recuerdo lo leído viene
que hasta el día de su última partida
llamar feliz a un hombre no conviene.

****************

PRIMERA REFLEXION

Esos son los versos de Petrarca que debía mencionar. Lo leído por el poeta fueron estos versos de Ovidio del "Metamorphoseon"...

"Sed scilicet ultima semper
Exspectanda dies homini est, dicique beatus
Ante obitum nemo supremaque funera debet"

Es decir... hay que esperar el último día: ningún hombre debe ser llamado dichoso antes que haya dejado la vida y recibido los honores supremos.

Francesco Petrarca (1304/1374) fue uno de los tres grandes del Renacimiento italiano en literatura. Los otros dos fueron Dante Alighieri (1265/1321) y Giovanni Boccaccio (1313/1375). Los tres han sido llamados con toda justicia las Tres Coronas del siglo XIV. Ese hombre que tuvo su amante etérea, su amada Laura/Laurel que lo derretía vivo tal como Beatrice al Dante, supo muy bien hasta dónde llegaba la posibilidad del cálculo y la felicidad.

Se nota en sus sonetos y escritos que no se puede aventurar una buena muerte hasta un segundo después de ocurrida, y ya es tarde para decirlo...

"Y a mi recuerdo lo leído viene
que hasta el día de su última partida
llamar feliz a un hombre no conviene".

SEGUNDA

Si mal no conjeturo este hombre se refiere al DESEO freudiano de una manera poética, sabia, maestra. Me parece que al deseo humano, ese que viene fallado y castrado de buena muerte. ¿Qué sombra cruel en malograr influye la semilla del fruto apetecido? ¿Qué muro el paso hacia la espiga obstruye? ¿De qué fiera, en mi ovil, oigo el rugido? (Ovil: de "ovis" oveja. aprisco, redil)

¿Es así Francesco? -¿siempre hay una sombra que malogra la semilla del fruto apetecido? Tus preguntas me dejan perplejo, me hace sentir coetáneo tuyo, me interrogan hasta el basta, hermano. ¿De qué muro que obstruye se trata? ¿Cuál es la fiera que ruge? ... gggggrrrrrrrrrrr!!!

TERCERA

Este hombre me conmueve en sus decires y me evoca lo mismo que me provoca Jorge Manrique, el castellano (recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte...) -Gente de una pureza reflexiva para sacarse uno el sombrero.

No puedo menos que recordar las fatídicas palabras de J. Lacan cuando dice que un hombre sólo es culpable de haber cedido en su deseo (que no es poco). De todos modos y aunque parezcan iguales, me quedo con el decir de Petrarca...

¿Qué muro el paso hacia la espiga obstruye? Hay ahí toda una interrogación y creo que toda una respuesta. Hay un muro, en efecto. Hay una sombra cruel. Hay un rugido. ¿Quién no cede en su deseo? ¿Quién puede llamar "feliz" a un hombre? ¿Cómo se hace para no ser culpable?... mejor me voy a dormir.

PD: Para más doliente hacer mi vida, el amor me condujo a la esperanza... ¿y eso Francesco...? Creí leer "feliz" y me encontré doliente. ¿Tampoco la esperanza entonces...? ¿El amor también engaña...? BUENAS NOCHES


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