Algunos escritos personales de distintas épocas. José Mario Vidal

26.8.04

José Vidal García (mi abuelo) - 1898

Documento oficial extendido por el Departamento de Marina del Ferrol en la Pobra do Caramiñal, La Coruña, Galicia, España, donde consta que...


“José Vidal García, hijo de Ramón, natural de Carreira, de estado soltero, domiciliado en ídem (Carreira) inscripto hoy día de la fecha en el puerto de Caramiñal Provincia de Villa García para dedicarse libremente a la navegación, pesca o tráfico del puerto; con arreglo a lo que preceptúa el artículo 3* de la ley de 22 de marzo de 1873. Dado en Caramiñal a 2 de mayo de 1898. Se inscribió a la edad de 12 años, 8 meses y 12 días. Cumplirá 20 años el 20 de agosto de 1903”.

25.8.04

Papá Noel (Raul Soldi) - 25-12-98

PAPA NOEL o ACERCA DEL ESTABLECIMIENTO DE TEXTOS.
(Homenaje a RAUL SOLDI, pintor argentino.)

Cuando uno llega al mundo todo está como está y parece ser la única realidad existente y existida. Parece que todo hubiera sido así por los siglos de los siglos y muy poco nos dedicamos a poner en tela de juicio lo que nos antecede. Es como si el mundo siempre hubiera sido tal como lo encontramos al día de nacer.


Hace muy pocos días me entretuve en colectar las notas que salen en los periódicos acerca de estas fiestas y en especial la de Papá Noel.

Me encontré con que a mediados de siglo IV el Papa Julio I estableció el 25 de diciembre como fecha del nacimiento histórico de Jesus.

Ignoro cómo lo averigüó aunque estoy seguro su rigor no era "científico" y tampoco me importa ya discutirle a Julio I la fecha. Démosla por cierta y a otra cosa.

"Establecer" no quiere decir averigüar la verdad histórica ni fechar el acontecimiento. En el mejor de los casos quiere decir ponernos de acuerdo en que la fecha fue esa o mereció serla; en el peor significa "yo digo que fue así y punto".

Desde entonces muchas fiestas paganas que se celebraban cerca de ese día, se unificaron en torno a la Navidad. Con los siglos, esta tradición se fue alimentando de costumbres y leyendas de todas partes del mundo.

Quién Cristo sabe hoy en que día del almanaque nació Jesus?... no importa eso, mejor vayamos a comprar la sidra y el pan dulce antes que se acabe.

Leo en Clarín que SAN NICOLAS nació en el 280 y murió en el 345; era el obispo de Mira. Popular por su piedad y caridad -especialmente con los niños- montaba en una mula repartiendo toda la riqueza que había heredado.

La leyenda comenzaba...

Vamos todavía y apuremos los trineos no sea cosa que nos quedemos afuera de la historia, aunque sabemos que la historia siempre es una leyenda: es lo que se escribe sobre lo que se escribió antes.

En el año 1087 los restos de San Nicolas son llevados a Bari, Italia (recordar "Los Puentes de Madison") donde se construye una iglesia en su nombre.

Curiosamente en Italia quien trae los regalos de Navidad no es San Nicolas sino una bruja buena. La escena que representa el nacimiento de Cristo se fue completando con el paso del tiempo.

Recién a partir del año 431 con el concilio de Efeso aparece la Virgen María en el centro de la imagen junto a José.

El papa San León estableció que eran tres los reyes que fueron a adorar al niño guiados por una estrella.

Si no hubiera sido por ese papa tal vez los reyes hubieran sido 7 y gracias al mencionado Concilio hoy compramos la figurita de la virgen para poner en el arbolito y en el pesebre del 6 de enero.

La costumbre de adornar el arbolito con bolas de cristal tiene su origen en Bohemia. Antes se decoraban con manzanas o piedras pintadas. Porqué no podemos ponerle caramelos Sugus a nuestro arbolito de Navidad?

La adoración del roble era un rito pagano. La iglesia lo cambió por el abeto, que con su forma triangular puede asociarse con la Santísima Trinidad.

Conozco el abeto: es un arbol muy bello, tanto como el roble; es el que tiene las piñas colgando hacia arriba. Porqué no se nos ocurre poner un ombú? ... con tantos cambios quién se va a enojar si los argentinos le ponemos a la escena un arbol vernáculo?

La imagen de Papá Noel como hombre gordo tiene sus raíces en una caricatura de Thomas Nast (1863). Epaaa... 1863... hace poco! Si el Dr. Cormillot se percatara del tema se envenenaría con la imagen del gordo.

El escritor inglés Clement Moore lo imaginó en un trineo tirado por 8 renos y les puso nombre: Dasher, Dancer, Vixen, Prancer, Blitzer, Comet, Cupid, Doner. Queridos amigos: y si les ponemos... Luli, Carlitos, Pepe, Tato, Marita, Lito, Petiso, Susi... ?

El traje rojo fue incorporado en 1931 por el diseñador Haddon Sundblom en un dibujo para una marca de gaseosas. Era la Coca (no la Sarli sino la otra). Si quisiéramos podríamos cambiarle el color...

O sea que el Papá Noel que adoramos y le vendemos a nuestros hijos es un popurri fabricado a lo largo de los siglos, un colage digamos.

El gordito vestido de rojo y de barba blanca llevado por renos y trineos es un decante de las ocurrencias más disparatadas de todos los tiempos.

Qué nos queda hermanos? ... nada; solamente seguir agregándole lo que se nos ocurra y seguir tirando la leyenda palante hasta que algún biznieto diga basta y eche a rodar 4 tortugas alcantarilleras que comen pizza.

Dios quiera algún día tengamos la altura ética que tuvo el maestro RAUL SOLDI cuando pintó enterita la capilla de Glew e imaginó que la gente del pueblo le traía empanadas criollas a María y José.

El maestro pudo fantasear el nacimiento de Jesus en la parroquia Santa Ana de Glew y eso le valió un lugar en la historia de la pintura argentina.

No hay establecimiento de textos; hay leyenda y fantasía; hay pasión por el significante, por el Verbo hecho carne. Solo hay orden simbólico y deriva significante, hasta que la muerte nos separe.

Es muy posible que dentro de 200 años en lugar de renos haya tortugas que coman pizza en vez de turrón y se llamen con los nombres de los mejores pintores de la historia. Ojalá nunca llegue ese día...

La mente humana da para cualquier cosa; a ver... probemos...

Y si Santa Claus fuera argentino (como Dios!) y tuviera la cara de Maradona?
Y si en vez de ir en trineo fuera en bicicleta?
Y si en vez del rojo usara el azul y oro de Boquita?
Y si repartiera pelotas de trapo entre los pibes pobres de Santiago del Estero en vez de andar siempre por Dinamarca y Finlandia?
Y si en vez de renos fueran zainos pampeanos?

Gracias maestro Soldi por hacernos volar la imaginación, mil gracias por su talento y su hombría. El día de julio de este año en que visté Santa Ana creí que era Usted un renegado, un apóstata condenable al infierno del Dante. Me equivoqué... Le pido disculpas maestro, me equivoqué. Es Usted un creador.

En otra vuelta le vamos a pedir que imagine a un Papá Noel argentino... seguro que en cuatro pinceladas lo saca.

Y así estamos, dando vueltas por el universo y festejando otra Navidad, la número 1998. Hay cientos de generaciones detrás que ignoraron que un 24 de diciembre a las 24 hs. había nacido Jesucristo. Gracias a Julio I lo sabemos e se non e vero e ben trovatto...

Les mando un abrazo y FELIZ NAVIDAD!!!
Mario

Corte de luz - 1-1-99

CORTE DE LUZ

Hace pocos días me quedé 24 hs. sin luz y logré sobrevivir.


Es muy dificil explicar qué siente uno cuando se corta la luz una punta de horas... Es poco menos que regresar a la nada.

El 1º de enero 99 a las 17 hs. el mundo empezó a parpadear, todo se prendía y apagaba intermitentemente como luces de un arbolito de Navidad. Precavido como siempre me puse a desenchufar los aparatos uno a uno; al ratito cesó el parpadeo y se hizo la noche.

Intenté llamar a la compañía pero daba permanentemente ocupado. Solo e inutil me senté en una silla del patio a ver caer la tarde; ya había olvidado los colores que pinta el cielo del crepúsculo: es un cuadro de Leonardo Da Vinci.

Un poco más tarde manotié cuatro velas y arrimé un fósforo.

A las 22 hs. comprendí cabalmente que había perdido mi condición civil. Para colmo de males el corte era solo en mi casa; el resto del barrio gozaba de perfecta salud.

Intentaba poner música y una y otra vez el equipo de audio se negaba a responder. Sin querer rondaba la computadora y en la pantalla solo se reflejaba la luz de una vela; me sentía un miserable, una porquería de tipo sin luz, razón ni destino.

Iba al baño y el reflejo condicionado me hacía poner la perilla en "on". Me quería mirar al espejo para chequear mi cara de desesperado y ni siquiera eso... ni eso, ni mirarme al espejo.

Es una experiencia aterradora sentir toda la casa a oscuras y en silencio, sin esas lucecitas rojas y verdes que balizan nuestra existencia y le dan un poco de sentido. Quise no haber nacido.

A eso de las 23 pude comunicarme con la compañía eléctrica y me dijeron que me quedara tranquilo, que le iban a pasar el aviso a la guardia de las 8 de la mañana. Pensé que habían instruído a los empleados para dar tranquilidad a la gente que pierde la condición civil. Se me venía toda la noche encima y sin luz uno se siente un inservible, un cero a la izquierda del cero.

Ya con un poco de resignación decidí hacerme la cena. Me acordé de unas milanesas que tenía en el freezer, las bajé y las puse en la Multicheff... el aparatito no respondía...

Tuve la idea de recurrir a una latita de atún pero sin luz no pude encontrar el abrelatas. Descorché una sidra y cené galletitas con sidra.

Adentro estaba oscuro y afuera también. El arbolito de mi vecina parpadeaba alegremente y el idiota que ésto escribe quiso haber formado parte de esa familia.

Sin luz ni televisor, sin computadora ni audio, sin heladera, ventilador, Multicheff, lavarropas automático, espejo, libros, contestador telefónico, videocasetera, inalámbrico... uno se siente un pobre infeliz, el último de la fila... un Neanderthal.

Lo peor para mí fue la computadora; ya no concibo la vida sin vistear al toque el protector de pantalla. Quedarme sin internet y e-mail fue como que me castraran de madre, un dolor profundo y áspero, algo insoportable.

Me preparé para aguantar el angustioso tramo que va desde las 22 a las 2 de la mañana; sabía que no iba a ser facil pero como soy medio guapo le puse el pecho a las balas.

Puse las cuatro velas arriba de la mesa, agarré pelpa y lapiz y muy decidido arranqué con una carta. Era impresionante la sombra de la mano sobre la hoja; en ese juego diabólico de luces agigantadas traté de imaginar cómo sería la vida antes que Edison inventara la bombilla eléctrica a principios de siglo. Supe que las sombras chinas todo lo pueden.

En esos pensamientos andaba cuando escuché un fuerte ruido que venía de la heladera... se estaba empezando a descongelar el freezer. Qué odio por Dios! ... 4 cajas de ravioles, 1 kilo de milanesas, carne picada, 2 pizzas... me quería matar, deseaba que el diablo me llevase. Todo se venía abajo, todo.

Recuerdo que se me cayó una vela sobre la mesa y estuve apunto de patear las velas, la mesa, la casa y salir corriendo; hacía calor y el olor a sebo era irrespirable, el ventilador por supuesto no andaba. No tenía linterna ni radio a transistores ni walk-man ni nada. Era todo yo una montaña de calamidades.

Las ramas del tilo batiendo contra los cables me habían dejado fuera de combate a las 17 hs. del 1º de enero. Una terrible piña de Firpo a Dempsey, un derechazo a la mandíbula.

A las 24 dije chau y me fui a dormir decidido a que el mundo se viniera abajo; se había acabado la sidra y no había más nada para hacer.

Creo que esa noche soñé con Sábato escribiendo el Informe y hasta creo haber escuchado al Indio cantando alguna de Luzbelito.

A las 7 de la matina sonó el despertador y fui al baño; como de costumbre puse el "on" ... mis imprecaciones se deben haber escuchado hasta la esquina. No me pude afeitar y agatas si me lavé un poco. La heladera se había descongelado y el piso de la cocina parecía Venecia. Huí de la maldita casa con rumbo a cualquier parte.

A la tarde volvió la luz y con paciencia enchufé todos los aparatitos uno por uno. Puse música suave y me dediqué a relevar los daños causados por el extraño fenómeno. Se había terminado la desolación y yo recuperaba mi condición civil.

Había sobrevivido a 24 hs. sin energía eléctrica.

Mario


PD:
TOMAS ALVA EDISON. Inventor y electricista norteamericano (1847/1931). Ha sido uno de los hombres más geniales de los tiempos modernos; como inventor, sin ser hombre de ciencia, se puso a la cabeza entre los que aplicaron una verdad científica a un fin práctico. Por una circunstancia eventual se hizo telegrafista, y al poco tiempo realizó el primero de sus inventos: un instrumento repetidor que permitía la comunicación automática de un despacho, por una segunda línea, sin la asistencia del operador. Perfeccionó después algunos aparatos telegráficos, e introdujo notables mejoras en el material y en el servicio. Con el micrófono y el carbón transmisor contribuyó de manera notable al desarrollo del teléfono, recién inventado por Bell. En 1878 presentó su fonógrafo y poco después el megáfono. EL MAS NOTABLE DE SUS INVENTOS FUE LA LAMPARA INCANDESCENTE. Enumerar todos los inventos de Edison sería tarea larga; de su fecundidad da una demostración el hecho de que haya obtenido en 50 años de experimentaciones 1.033 patentes. En 1915 se le concedió el premio Nobel. (Enciclopedia Ilustrada de La Lengüa Castellana/Sapiens)
(Las mayúsculas son mías)

La tijera de la abuela - 2-5-2002 -

LA TIJERA DE LA ABUELA

LP 2 de mayo de 2002
Muy querida Lucía:

Hoy es tu cumple de 18 y lo primero que hago es felicitarte y desearte que los cumplas muy feliz.


Estoy recontento con tus 18 por varios motivos, entre otros el de verte grande y linda, ya entrando en la mayoría parcial de edad.

Quiero hablarte de los regalos, que son tres.

Dos me costaron poco dicho en plata, casi nada, quiero decir que no gasté dinero en ellos aunque tienen su sentido y lo pensé mucho al elegirlos. Hay uno en particular del cual te quiero hablar, uno por el que lleva esta carta ese curioso título que ha de llamarte la atención.

El primero es un caracolito para que uses al cuello, ya lo conocés porque te había regalado dos para el día de los enamorados para que lo compartas con tu novio. Es una Cyprea Caput Serpentis a la cual le mandé a hacer el agujerito; ya te conté que “Cyprea” es uno de los nombres de Venus, la diosa del amor y la belleza, deriva del griego “kyprios” que quiere decir “chipriota”, así le decían a Venus.

El segundo es un hau.
El anterior también lo es pero éste lo es mucho más todavía.
Es una tijera.

Una antigua tijera que yo tenía guardada para vos desde antes que nacieras y que perteneció a mi abuela Elvira.

El 23 de junio del 80 mi querida abuela nos dijo adios para siempre y se fue a vivir a una estrellita; pocos meses después mamá me dio unas pocas cosas que habían sido de ella. No creo que a los 90 años nadie conserve ya demasiadas cosas como no sean las pocas y sencillas de uso cotidiano. Un pañuelo de cuello, una manta de alpaca que yo le había traído del Perú en el 71, tres o cuatro libros de religión... y la tijera.

Por esa época con tu mamá sólo teníamos a Celina, Pablo y vos no habían nacido y yo apostaba fuerte, quería tener muchos hijos... cinco o siete, número impar. Sabía que la fábrica no estaba cerrada así que imaginé que cuando viniera otra nena se iba a llamar Elvira tal como Celi llevaba puesto el nombre de la abuela de tu mamá, Mercedes. Era lo mejor que podía hacer, lo que quería hacer, ponerle a una hija mia el nombre de mi abuela Elvira.

Recibir la tijera y guardarla para vos como un tesoro fue una sola cosa. Siempre estuvo negra de tantos años de uso y dio la casualidad que mamá la había mandado a pulir un par de meses antes de junio del 80, pero siempre la recuerdo de color acero negro.

La recuerdo miles de veces en las manos de Elvira cortando ropa para hacer remiendos de costura desde que yo era chiquito. Siempre estaba en el costurero de la gallega y siempre renacía después de una afiladita como renacen las hojas de las plantas después de la lluvia. Hasta nombre tenía, era “la tijera de la abuela”.

A veces nos quedábamos sin luz y ella continuaba con una vela cortando y cosiendo después de cenar. De viejita no veía bien y El Piche (yo) le enhebraba las agujas, ella emparejaba el hilo con la tijera y dale que dale a remendar las medias o los pantalones cortos del granuja de su nieto.

Elvira la usó casi a diario desde que tengo memoria, era cuando la ropa se remendaba y había que zurcir y agregar o fabricar prendas. Ahora ya no es lo mismo pero una tijera siempre viene bien... se pueden cortar las hojas de los apuntes de la facultad, la mala onda, el mal de ojo, las cadenas que a veces no dejan volar y la cola del diablo.

Ahora es tuya Lucía Elvira, para que la sigas usando durante muchos años, hasta que llegue el tiempo en que le tengas que pedir a un nieto que te enhebre las agujas o te recorte un artículo del diario.

Tercero y por último van unos pesitos, que nunca vienen mal en cualquier época y de paso alegran la vida. JA!

Bueno piba, a remontar las 18 primaveras que al fin llegaron como todo llega. Estoy orgulloso de vos, te quiero mucho y que tengas un muy lindo cumpleaños. Papá

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Este es un fragmento de un trabajo de un amigo mio psicoanalista.
Transcribo la parte del HAU o sea los dones, los regalos.

“Intentaré ilustrarlo recurriendo al texto de una analista, Silvia Amigo. La analista en su último libro, “Clínica de los fracasos del fantasma”, plantea una cuestión interesante en torno a la temática de los dones. Cita en uno de los capítulos del texto al libro de Marcel Mauss “Antropología y Sociología”. Mauss cuestiona que se considere en el pensamiento moderno como primitivos y mágicos ciertos rituales de diversas culturas tribales antiguas; en la cultura actual, de corte netamente capitalista, es considerado absurdo y atrasado “el pensar que las cosas que se daban portaban también el hau del donador. El hau es el alma, el espíritu de quien da, y a tal punto ello está comprometido en el regalo que, dándose una cosa, se da también el hau del donante”. Silvia Amigo plantea: “¿quién no se ha vuelto loco tratando de elegir un regalo para su pareja? ¿Por qué? Porque uno no puede salir del paso con la primera cosa que ve en una vidriera. Uno, lo sepa o no, desea regalarle a quien ama un objeto que transmita su hau. Y la pareja recibirá con alegría únicamente un regalo capaz de efectuar esa transmisión de hau”. Se trata de un acto de don, un regalo sólo produce esa mezcla extraña de sensaciones cuando porta el hau; “solo entonces el regalo, que hace que nuestro ser quede tocado por el hau del otro, produce una modificación en lo profundo de nuestro vínculo con el donante”. Para el pensamiento capitalista esto es un absurdo, cuanto más caro sea el regalo, mejor. Pero el tema es justamente al revés. Un regalo, sea costoso materialmente o no, si no porta el alma de quien lo realiza, no conmoverá en lo más mínimo. Para el pensamiento moderno, planteos como los de Mauss, constituyen nimiedades y vagos sentimentalismos arcaicos.”

24.8.04

Algo me esperaba en el Ducale - 26-12-1996 -

Algo me estaba esperando en el Ducale.


Nunca entendí nada de pintura y tampoco me gustaba, fue siempre para mi un territorio totalmente desconocido y carente de interés.

Un buen día hace algunos años estando en Venezia entré a visitar el Palazzo Ducale, un sitio repleto de las mejores y maravillosas obras de arte imaginables. Fue residencia de los Dux del Véneto en sus mejores épocas de magnificencia y capital de la Sereníssima. La historia dice que Napoleón conquistó a la Serenissima República de Venezia el 12 de mayo de 1797 y que la cedió a la corona austríaca. Era el fin de un milenio de esplendor imperial. En 1866, Venezia se incorporó al nuevo Reino de Italia.

Eramos un grupo de cinco y caminábamos atontados las estancias y salas admirando techos artesonados, esculturas, pinturas y decoraciones renacentistas mil. Es impresionante contemplar el esplendor en que vivían esos Señores, se le corta a uno la respiración de verlo.

En el Palazzo Ducale -contiguo a la Piazetta de la gran Basílica de San Marcos y de frente al canal grande- trabajaron los mejores artistas que tuvo la humanidad. Algo me esperaba ahí dentro y yo no lo sabía.

De pronto vi una puerta con una escalera angosta y me aparté del grupo, una corta escalera que subía hacia algún lado. Entré y subí, arriba había tres puertas con el cartel "vietatto passare", tenía que bajar entonces.

Me doy vuelta para descender y algo me llamó la atención... en el rellano, ese espacio muerto que queda arriba del cajón de la escalera, tenía frente a mis ojos una enorme pintura afrescada con un señor que llevaba un chico sobre los hombros.

Algo me pasó, no sé decir qué... algo me hizo detener y me senté en un escalón a ver eso... recuerdo la piernas y brazos musculosos del personaje, y el movimiento de torsión que resultaba impreso en la obra. Me pareció una pintura notable, me encandiló y dejó perplejo.

No sé cuánto tiempo estuve sentado ahí, solo, tal vez 15 o 20 minutos, no importa cuánto. El hecho palmario es que había recibido el flechazo del arte y el mundo se transformó. En esos minutos me olvidé de todo y mis ojos se confundieron con esa pintura, por un momento fue todo uno, más tarde me di cuenta que había perdido la conciencia de mí mismo.

Al bajar me encontré con el resto del grupo que me estaba buscando y me preguntaba dónde me había metido. No me importó ni les dije. Busqué desesperado a algún guardián de los tantos que andan por ahí y lo interrogué por quién había pintado esa maravilla que estaba ahí arriba encajonada. El buen hombre me dijo en perfecto italiano: "questo e del Tizziano Vecellio, signore".

De ahí en más el fresco y su pintor fueron para mí una obsesión y al salir del Ducale compré un libro con la obra de Tizziano esperando encontrarlo pero no tuve suerte, tenía muchas estampas pero no la del atleta ese con el chico sobre los hombros.

Me pregunté muchas veces qué fue lo que me pasó, qué hizo que a partir de ahí comenzara yo a apreciar el arte de la pintura... -En tren de encontrar alguna respuesta al enigma recordé las musculosas piernas de mi padre que tanto me llamaban la atención de chico, me vino también la seguridad que lleva un niño montado a hombros de un adulto y varias cosas más, todos recuerdos infantiles. Confieso que no tengo una respuesta certera, lo único que sé es que algo me estaba esperando en el Ducale y el encuentro se produjo.

Ya de regreso a la patria no perdí ocasión de hurgar en las librerías especializadas tratando de encontrar lo que me había impactado pero no tuve éxito: ese fresco no aparece en los catálogos de Tizziano. Hace pocos días me volvió la pregunta y lo busqué en Internet hasta que lo encontré.
Se trata del San Cristobal, pintado en el año 1524 a sus aprox. 36 años.
Cierro los ojos y lo tengo presente tal como aquel día de diciembre del 96 en el Palazzo Ducale, justo el día en que mi hija la mayor cumplía 19 años.

Recuerdo que -antes de saber quién era el pintor- mientras miraba embobado el fresco me lo imaginaba subido a los andamios de madera trabajando solo ahí arriba tal vez unas cuantas semanas o meses.

Qué pensaría ahí encaramado pintando a la luz de hachones de fuego? Qué sentido tendría para ése hombre realizar tan ardua tarea? Cómo sería su vida cotidiana, sus comidas, su familia y amores? Por qué se dedicó a la pintura y no a cualquier otra cosa?

Hubiera imaginado tal vez que su nombre iba a quedar para los siglos y que cientos de años más adelante un turista argentino se iba a sentar justo ahí en esa banal escalera para descubrir el valor de una pintura...?

Mientras tanto y absolutamente abstraído en la imagen de Cristobal cargando al niño yo hablaba interiormente con Vecellio, lo veía de espaldas a mí pintando su fresco, observando cada una de las pinceladas.
Los siglos de distancia no significaron nada, el encuentro se había producido, algo me estaba esperando en el Ducale y la fortuna quiso que lo encontrara.

23.8.04

Ruidos (relato) - 6-10-99


Ruidos (Relato)

La Plata, 6 de octubre de 1999.
Para el Dr.OSCAR IPARAGUIRRE, mi odontólogo.
(Homenaje al Dr.Migliarini -Barracas- década del 50)



La semana pasada tuve que ir al dentista para revisar una muela. El diagnóstico fue feroz: se te partió al medio y hay que extraerla. Así empezaron los problemas y estas severas reflexiones sobre el sentido de la vida.


Tengo 52 tacos recién cumplidos y era la última muela que me quedaba del lado derecho de la mandíbula inferior; ignoro su nombre... molar... premolar? -no lo sé. Sólo sé que -tal como siempre- me pongo en manos de mi odontólogo, cierro los ojos y que sea lo que Dios quiera.


Cuando pronunció el diagnóstico fatal sentí que en realidad me estaba diagnosticando la edad y no pude evitar que un gordo lagrimón rodara por las mejillas de mi alma.


Después vino hacete un buche y la anestesia; debo decir que la extracción fue limpita y no sentí dolor alguno. Todo fue bien si no hubiera sido por ese ruido. Cuando hizo palanca con la tenaza que no quise ni mirar sentí un ruido, un crujido extraño y palpitante.


Es ese sonido que te cala hasta la maceta, un lejano y sordo ruido de corceles y de aceros, que sabe a hueso partido, sin dolor del cuerpo pero de alma cargado. Sentí que se me ahuecaba la vida y 52 salvas de cañones despedían a mi legendaria y querida pieza dentaria.


A esa muela ya la había trabajado el Dr. Migliarini en Barracas, en la década del 50, cuando tenía yo unos 10 años. Era la época del temible torno a cuerda, de ruido siniestro y amoral. El gigantesco y espantoso aparato de Migliarini era una máquina de torturar pibes, un insulto a la ciencia, un puñetaso a la mandíbula.


Recuerdo me la había reparado con plomo líquido y así aguantó 40 años hasta que un día cantó el basta no va más. Migliarini debió haber sido psicólogo. Nunca preguntaba si me dolía sino si me dolía "mucho". Ante la primera pregunta yo tendría que haberle respondido SI, pero ante la segunda la respuesta obligada era NO. Parece mentira pero... mi propia respuesta amenguaba el dolor.


El torno de Migliarini metía un batifondo infernal y me daban miedo esas poleas giratorias, pero en esa época no sentía ruidos en el alma. Me dolían las muelas, claro, pero era un dolor localizado y manejable. Qué te pasa pibe? -me duelen las muelas, señor. Eso era todo.


Lo mejor del consultorio del médico de Barracas era la salida: siempre recomendaba llevar al pibe a la heladería de Iriarte y Herrera y comprarle un soberano cucurucho de frutillas y chocolate. Días pasados, cuando salí del consultorio de Iparaguirre, no encontré ninguna heladería a la vista y me fui para casa. Tarde en la noche todavía me duraba la anestesia y no me podía dormir. Era ese maldito ruido que no tiene onomatopeya posible, ese triste dolor globalizado.


Los ruidos del alma son duros de aguantar; una simple muela que se cae al piso y parece que se cayera el obelisco de Buenos Aires. Es que esa muela le hace eco al cabello que se pianta, la lumbalgia reincidente, una bronquitis crónica y 2 o 3 miasmas de diverso calibre. Son los ruidos de una carrocería modelo 47; también son los signos evidentes del paso del tiempo y el devenir de la vida.


No sé si me explico... hay ruidos y ruidos. Los que metía Migliarini se solucionaban con un helado de frutilla y chocolate. ¿Cómo se solucionan los de Iparaguirre...? ¿Cómo silencio yo ese fatídico ruido que me estruja el alma, que no se va y que me visita a diario...?
(Obviamente este cuento debe terminar acá)


- Gracias Dr. Iparaguirre por su mano precisa, indolora y artesanal.
- Gracias Dr. Migliarini por su terapéutica de frutilla y chocolate.
- Gracias mamá por haberme parido hace 52 años.

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